La fiebre por la inteligencia artificial está moviendo cantidades de dinero difíciles de imaginar.
Y Samsung acaba de convertirse en uno de los mayores beneficiados.
Samsung Electronics proyectó para el tercer trimestre de 2026 una utilidad operativa de 107.4 billones de wones surcoreanos, equivalentes a alrededor de 80,000 millones de dólares, según la conversión utilizada, impulsada principalmente por la enorme demanda mundial de chips de memoria utilizados en infraestructura de inteligencia artificial.
La guía publicada el 8 de octubre de 2026, fecha de Corea del Sur, contiene estimaciones preliminares: todavía no son resultados definitivos ni una cifra de utilidad neta. La equivalencia en dólares varía con el tipo de cambio.
Pero detrás de estos números existe una historia mucho más interesante:
La inteligencia artificial no solamente está enriqueciendo a quienes desarrollan modelos como ChatGPT.
También está generando una auténtica fiebre por vender las herramientas necesarias para construirlos.
Samsung espera ganar casi nueve veces más que hace un año
El cambio es enorme.
Samsung calcula que su utilidad operativa del periodo julio-septiembre aumentó casi nueve veces frente al mismo trimestre del año anterior.
La compañía estima 107.4 billones de wones de utilidad operativa. La fuente oficial expresa las cifras en wones surcoreanos.
Los ingresos también habrían explotado.
Samsung estima ventas trimestrales por 195 billones de wones, aproximadamente 127% superiores a las registradas un año antes.
Estamos hablando de un crecimiento extraordinario para una empresa que ya era una de las mayores compañías tecnológicas del planeta.
¿Qué está provocando semejante cantidad de dinero?
Principalmente:
Chips de memoria.
Y detrás de ellos:
Inteligencia artificial.
Los centros de datos utilizados para entrenar y ejecutar grandes modelos de IA requieren cantidades enormes de capacidad informática.
Eso significa procesadores.
Servidores.
Redes.
Electricidad.
Centros de datos.
Y memoria.
Mucha memoria.
Samsung es el mayor fabricante mundial de chips de memoria, lo que la coloca en una posición privilegiada para beneficiarse de esta expansión.
La inteligencia artificial necesita muchísima memoria
Uno de los productos especialmente importantes son las memorias de alto ancho de banda conocidas como HBM, por sus siglas en inglés.
Este tipo de memoria trabaja junto con procesadores especializados utilizados para cargas intensivas de inteligencia artificial.
Mientras más grandes se vuelven los modelos y más infraestructura construyen empresas como Microsoft, Google, Amazon, Meta y otras compañías tecnológicas, mayor es la demanda de este tipo de componentes.
La guía preliminar no ofrece el desglose de resultados por división ni una cifra de envíos HBM. Esos datos requieren información adicional a la previsión consolidada.
El problema para los compradores es excelente para Samsung: no hay suficientes chips
Aquí aparece una de las principales razones detrás de las ganancias extraordinarias.
La demanda está creciendo más rápido que la oferta.
Eso provoca escasez.
Y cuando existe mucha demanda y poca oferta, normalmente sucede algo muy bueno para quien vende:
Suben los precios.
Si la demanda supera de manera sostenida la capacidad disponible, los proveedores pueden tener mayor poder de negociación. Es un escenario de análisis, no una previsión confirmada por esta guía para un año concreto.
No solamente está subiendo la memoria especializada para IA
La fiebre también está alcanzando productos más tradicionales.
Los precios de memorias DRAM y NAND han aumentado debido a la restricción de oferta.
Esto ocurre porque los fabricantes tienen una cantidad limitada de capacidad productiva.
Si una mayor parte de esa capacidad se dirige hacia productos de alto valor relacionados con inteligencia artificial, el resto del mercado también puede experimentar escasez.
Y eso hace subir precios.
Estamos viendo una nueva fiebre del oro
Cuando hubo fiebre del oro, no solamente hicieron dinero quienes encontraron oro.
También quienes vendieron:
Palas.
Herramientas.
Transporte.
Suministros.
La inteligencia artificial está produciendo algo parecido.
Todos hablamos de:
ChatGPT.
Claude.
Gemini.
Modelos de IA.
Pero detrás de esos servicios existe una cantidad gigantesca de infraestructura.
Y alguien tiene que venderla.
Nvidia vende procesadores.
Samsung y otros fabricantes venden memoria.
Empresas eléctricas suministran energía.
Constructoras levantan centros de datos.
Fabricantes venden sistemas de refrigeración.
Proveedores de redes conectan las máquinas.
La gran oportunidad económica de la inteligencia artificial no está solamente en crear aplicaciones.
También está en venderle herramientas a quienes construyen la revolución.
Samsung está vendiendo las palas de esta fiebre
Ese puede ser uno de los mejores ejemplos.
Samsung no necesita desarrollar el chatbot más popular del planeta para ganar con inteligencia artificial.
Necesita vender un componente que prácticamente todos los grandes proyectos necesitan.
Y cuando ese componente escasea, obtiene todavía más poder.
Esa es una posición empresarial extraordinaria.
US$80,000 millones de utilidad operativa en tres meses
Vale la pena detenernos en la dimensión del número.
No estamos hablando de ventas.
Estamos hablando de utilidad operativa estimada.
Alrededor de 80,000 millones de dólares durante aproximadamente tres meses.
Una cantidad superior a lo que valen completas muchísimas grandes empresas alrededor del mundo.
Samsung estaría generando en un solo trimestre una utilidad operativa comparable con economías enteras.
Es una demostración brutal del tamaño que ha alcanzado el mercado de semiconductores impulsado por IA.
El resultado total no explica cómo funciona cada división
Esta parte hace la historia todavía más interesante.
Samsung fabrica chips.
Pero también fabrica:
Teléfonos.
Televisores.
Electrodomésticos.
Pantallas.
Y otros dispositivos electrónicos.
El problema es que los mismos chips que están haciendo ganar cantidades enormes de dinero a la división de semiconductores también están haciendo más caros los productos de otras divisiones.
Samsung gana cuando vende memoria y sufre cuando tiene que comprarla
Es una situación peculiar.
Los precios elevados de memoria aumentan las ganancias del negocio de semiconductores.
Pero al mismo tiempo elevan los costos de fabricar:
Smartphones.
Computadoras.
Otros productos electrónicos.
Un aumento del precio de los componentes puede presionar los márgenes de teléfonos y electrónica de consumo. La guía consolidada no confirma cuánto ganó o perdió cada división.
Un mismo fenómeno beneficia una parte de la compañía y perjudica otra.
Esta es una gran lección empresarial
Puedes tener dentro de una misma empresa:
Un producto espectacular.
Otro mediocre.
Un área altamente rentable.
Otra perdiendo dinero.
Por eso mirar únicamente las ventas generales de una empresa puede esconder muchísimo.
Incluso una compañía tan poderosa como Samsung tiene negocios funcionando de maneras completamente diferentes.
La fabricación para terceros merece una evaluación separada
Samsung también fabrica semiconductores para otras compañías, actividad conocida como foundry. La guía preliminar no proporciona el resultado específico de este negocio.
Una industria en expansión no garantiza que todas las líneas de una empresa tengan los mismos márgenes. Para afirmarlo con cifras hacen falta resultados desglosados.
Ganar clientes exige más que una gran demanda
Como análisis empresarial, conseguir clientes en fabricación de chips requiere capacidad, calidad, plazos y costos competitivos. El crecimiento del mercado no confirma por sí mismo nuevos contratos para una compañía concreta.
Pero la competencia tampoco está dormida
Samsung no tiene el mercado asegurado.
Micron también está creciendo fuertemente.
SK Hynix es otro enorme competidor dentro de las memorias de alto ancho de banda.
Y China continúa desarrollando su propia industria de semiconductores.
Samsung tiene una posición extraordinaria.
Pero los márgenes gigantes atraen competencia.
Siempre.
China quiere producir más memoria
Los fabricantes chinos continúan aumentando capacidad y conocimiento tecnológico.
Por ahora existen restricciones importantes.
Estados Unidos mantiene controles sobre el acceso de China a ciertos equipos avanzados necesarios para fabricar semiconductores de última generación.
Eso limita la velocidad con la que las compañías chinas pueden expandirse en determinados segmentos.
Pero en los negocios, una oportunidad tan rentable rara vez permanece sin competidores durante mucho tiempo.
Estados Unidos también representa un riesgo
Existe otra amenaza:
Los aranceles.
Estados Unidos busca incentivar una mayor fabricación de semiconductores dentro de su propio territorio y existe incertidumbre respecto de posibles tarifas aplicadas al sector.
Para empresas globales como Samsung, cualquier cambio comercial puede alterar costos, inversiones y cadenas de suministro.
Fabricar chips no puede expandirse de un día para otro
Esta es otra razón por la que la escasez podría continuar.
No puedes decir:
“Hay mucha demanda. Mañana duplicamos producción.”
Una fábrica moderna de semiconductores cuesta miles de millones de dólares.
Necesita:
Terreno.
Edificios especializados.
Maquinaria extremadamente sofisticada.
Personal altamente capacitado.
Permisos.
Meses o años de construcción.
Después todavía necesita tiempo para alcanzar buenos niveles de producción.
Por eso la oferta responde lentamente.
Y cuando la oferta responde lento, quien ya produce tiene una ventaja enorme
Samsung ya posee fábricas.
Tecnología.
Personal.
Experiencia.
Clientes.
Capital.
Eso significa que puede aprovechar inmediatamente una demanda que un nuevo competidor tardaría años en poder atender.
Ahí están las verdaderas barreras de entrada.
No solamente necesitas una buena idea.
Necesitas decenas de miles de millones de dólares y años de experiencia industrial.
La inteligencia artificial está convirtiendo la infraestructura en un negocio gigantesco
Esta quizá sea una de las historias económicas más importantes de estos años.
Las grandes tecnológicas están gastando cantidades extraordinarias construyendo infraestructura para IA.
Y ese dinero está recorriendo toda la cadena.
Nvidia.
Samsung.
Micron.
Fabricantes de servidores.
Constructoras.
Empresas eléctricas.
Proveedores de centros de datos.
Cada dólar invertido en inteligencia artificial termina convirtiéndose en ingreso para alguien.
Y también puede crear una burbuja si la demanda no cumple las expectativas
No todo son ganancias garantizadas.
Las empresas están invirtiendo cantidades gigantescas bajo una expectativa:
Que la inteligencia artificial produzca suficiente valor económico para justificarlo.
Si esa expectativa no se cumple, las inversiones podrían reducirse.
Y entonces quienes hoy disfrutan escasez podrían encontrarse con exceso de capacidad.
Eso ya ha sucedido antes en semiconductores.
Los chips son un negocio históricamente cíclico
Cuando hay escasez:
Suben precios.
Suben ganancias.
Entonces todos invierten para fabricar más.
Después llega demasiada oferta.
Los precios caen.
Los márgenes se comprimen.
La industria vuelve a recortar inversiones.
Y eventualmente aparece otra escasez.
Ese ciclo ha acompañado durante décadas al negocio de memoria.
La pregunta ahora es si la IA será suficientemente grande para mantener esta etapa de demanda durante muchos años.
Por ahora Samsung está en el lugar correcto
La empresa tiene algo que el mercado necesita desesperadamente.
Y el mercado está dispuesto a pagar más por ello.
Esa combinación es probablemente una de las posiciones más poderosas que puede tener cualquier negocio.
Alta demanda.
Oferta limitada.
Barreras de entrada enormes.
Producto indispensable.
La lección también sirve para un negocio pequeño
Evidentemente nosotros no vamos a construir una fábrica de semiconductores.
Pero el principio es exactamente el mismo.
¿Qué necesita mucho el mercado y pocas personas pueden ofrecer correctamente?
Ahí suelen estar los mejores márgenes.
Cuando vendes exactamente lo mismo que cien competidores, el precio manda.
Cuando tienes algo difícil de conseguir, tú recuperas poder.
El dinero grande suele estar en resolver cuellos de botella
Eso es justamente lo que está ocurriendo.
La inteligencia artificial quiere crecer.
Pero necesita chips.
Los chips se convierten en cuello de botella.
Quien controla parte importante de esa oferta tiene una oportunidad extraordinaria.
En negocios pequeños sucede en otra escala.
Un proveedor difícil de encontrar.
Una habilidad especializada.
Un servicio urgente.
Una ubicación estratégica.
Una capacidad productiva limitada.
El principio es parecido.
Samsung todavía tiene que demostrar que puede mantenerlo
Los resultados anunciados son preliminares.
Habrá que consultar los resultados completos para conocer la contribución de cada división y las perspectivas de la compañía. Esta nota utiliza la guía preliminar, no un desglose final.
Pero la cifra preliminar ya deja claro algo:
La fiebre de inteligencia artificial está generando cantidades de dinero históricas.
La IA ya no es únicamente una historia tecnológica
Es una historia industrial.
Energética.
Financiera.
Inmobiliaria.
Empresarial.
Porque construir inteligencia artificial requiere infraestructura física.
Y esa infraestructura cuesta muchísimo dinero.
Samsung está demostrando lo rentable que puede ser estar colocado precisamente en medio de esa cadena.
Mientras todos miran al chatbot, otros están ganando vendiendo los componentes
Quizá esa sea la lección empresarial más interesante de la noticia.
Cuando aparece una gran tendencia, normalmente miramos al producto visible.
Pero muchas veces las mejores oportunidades están detrás.
No necesariamente en crear la siguiente inteligencia artificial.
Sino en vender aquello que todos los que están construyendo inteligencia artificial necesitan comprar.
Samsung proyecta alrededor de US$80,000 millones de utilidad operativa en un solo trimestre porque se encuentra justamente ahí.
En medio de una demanda enorme.
Con un producto indispensable.
Y con una oferta que todavía no logra alcanzar al mercado.
La fiebre del oro de la inteligencia artificial está en marcha.
Y Samsung está ganando muchísimo dinero vendiendo algunas de las palas más importantes.
Fuentes y contexto
- Samsung: guía preliminar del tercer trimestre de 2026 — 8 de octubre de 2026 en Corea del Sur; ventas estimadas de 195 billones de wones y utilidad operativa estimada de 107.4 billones
- Yonhap: reporte de la guía de Samsung — contexto periodístico sobre demanda de semiconductores y comparación anual
“Billón” se utiliza en su sentido español: un millón de millones. La utilidad operativa no es utilidad neta. El contexto sobre IA y las lecciones para pequeños negocios incluyen análisis de Zuriel Cota. Revisión editorial: Se precisaron la moneda original, el carácter preliminar de los resultados y la ausencia de desglose por división. Se retiraron declaraciones y fechas sin respaldo localizado.
Fuentes consultadas y nota revisada el 8 de octubre de 2026. Las proyecciones pueden cambiar.
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